Nací en Algeciras en 1982 y me crie en un ambiente de gran diversidad musical; hay muchos miembros de mi familia que están relacionados con ella de una u otra forma y en mi casa siempre hubo un disco puesto o alguien cantando. Mi interés por la batería empezó muy pronto, alrededor de los dos años, al parecer me metía en los ensayos del grupo de mi tío y me sentaba en la batería que había allí. Ese interés seguía ahí pero no es hasta más tarde, a la edad de 10 años, cuando quise tocar en serio y logré que mi tío me prestara una SIMMONS, la batería electrónica de los 80 por excelencia, un kit electrónico que ni siquiera podía amplificar pero daba igual, el caso era tocar y pasaba las tardes en mi cuarto tocando encima de discos de todo tipo, desde Spin Doctors hasta Queen. A los 11 empecé a recibir clases privadas de lenguaje musical, solfeo, piano y armonía con Chico Valdivia, quien empezó a mostrarme cómo analizar y comprender la música.

A los 14 años formé mi primer grupo con unos amigos para tocar versiones de todo tipo de música, desde pop hasta heavy metal, pasando por cantautores. Fueron años muy bonitos llenos de amistad y buenos ratos. Conseguí mi primera batería acústica, una Worldmax que hizo un gran papel durante años y que acompañé de una de mis cajas favoritas a día de hoy: la auténtica caja Honsuy de metal, con la que he grabado alguna que otra cosa. También colaboré esporádicamente con el grupo Salvemos al Panda. Hacíamos una mezcla extraña de funky, flamenco y rock y, sobre todo, nos lo pasábamos en grande. Con ellos hice varios conciertos y aparecí en alguna maqueta.

En 1998 entré en el grupo Cerco de Sombra, grupo que pasó por varios cambios de formación y con los que grabaría varias maquetas, un disco acústico y lo que sería el proyecto de un disco de estudio que nunca vió la luz. Con ellos hice un rock muy oscuro y cargado de pesimismo, con instrumentaciones muy interesantes, fruto de la combinación de otros grandes músicos que compartieron ese periodo conmigo y a los que sigo guardando un gran cariño. Prácticamente a la vez entré en la banda de música de Algeciras a través de mi gran amigo Julio Tejada y fue una experiencia cuando menos interesante y llena de altibajos musicales y personales.

En el año 2000, tras terminar los estudios secundarios, se disolvió Cerco de Sombra y me junté con algunos amigos de la Banda para tocar latin jazz. Logramos que nos pagaran por tocar en un hotel de Tarifa y nos hicimos llamar Bibirose, en honor a dos camareras de la cafeteria del hotel. Dimos bastantes conciertos por la región y básicamente aprendimos mucho y lo pasamos muy bien.

En el mismo año contacté con Juan de la Oliva para recibir clases particulares de batería de forma más seria, ya con la idea de ser profesional. Estas clases me obligaban a viajar cada jueves a las 6:30am hasta Sevilla, dar las clases y volver, suplicio que terminó cuando me mudé allí en el 2001 para estudiar percusión en el conservatorio, ingresando directamente en el grado medio tras una prueba de acceso. Duré allí alrededor de un año, no soportaba el ambiente que se respiraba en esas clases.

A partir del traslado empecé a tocar con todo el que pude, primero con un rodaje en la orquesta Surmanía y luego con artistas del mundo flamenco como Los del Río, Los Marismeños, Marta Quintero o Diego Benjumea.

En 2003 entré a formar parte de la banda de heavy metal Ira Regia, con la que grabé la maqueta "Capitulo Final". También dimos varios conciertos y en general pasamos grandes ratos y aún conservamos una fuerte amistad (son muy grandes, os recomiendo que los escuchéis). En esa misma época hice varias actuaciones con el grupo Metrópolis versioneando grupos como Tool, Dream Theater, Fates Warning o Liquid Tension Experiment.

En el 2004, tras dos participaciones anteriores, accedí a la final en Madrid del concurso nacional de bateristas Eurodrummer junto con otros 4 bateristas de España (incluyendo mis buenos amigos Fran Hurtado y Antonio Torres), quedando como primer clasificado. Aunque pueda parecerlo, dicho concurso no abrió ninguna puerta en el mundo de la música y seguí haciendo giras menores por Andalucía, como con el guitarrista Gualberto (del legendario grupo Smash) y otras de más calibre como "Coplas en la Noche", por Castilla y León.

En Septiembre de 2004, a través de mi gran amigo Fidel Cordero, comencé a trabajar como integrante del grupo de Antonio Romero en el programa "El Debate de Gran Hermano", de Tele5. Fue una experiencia enriquecedora y surrealista a partes iguales. Tras 5 meses en el programa me mudé definitivamente a Madrid y empecé a girar con Antonio, compaginándolo con algunas galas de Pepe Gómez, ex componente de "Los Marismeños". Gracias al genial baterista onubense José Mena entré en contacto con el guitarrista Jorge Salán para formar parte de su banda en directo, con la que continúo tocando siempre que nos dejan. Ese mismo verano entré a formar parte de la banda de Bertín Osborne bajo la dirección de Franco Castellani. Para los escépticos, es una gira fantástica con un gran montaje, una banda espectacular y un repertorio más que entretenido que combina el rock, las baladas, la música latina y, cómo no, las rancheras. Muy recomendable ir a uno de sus conciertos.

En Marzo de 2006 recibí una llamada de Pepe Herrero. Me comentó que habían perdido a dos de los miembros de Stravaganzza y que nuestro amigo común, BIGSIMON, le había dado mi número. Quedamos para ir a ver esa misma tarde un concierto de Mozart al que no nos dejaron entrar y terminamos hablando de música con unas cervezas. Días después quedamos para tocar con Patricio Babasasa al bajo y el resto es historia...

En la actualidad compagino Stravaganzza con los conciertos de Jorge Salán, Bertín, las sesiones de grabación, la enseñanza privada de batería, las colaboraciones esporádicas con otros grupos como Dark Moor y la impartición de clinics de afinación y técnica, colaborando con Yamaha.

De todo esto lo más importante que puedo extraer es que no habría llegado hasta aquí sin el apoyo incondicional de mis padres, que aguantaron lo indecible oyéndome tocar y llevándome a los ensayos con 13 años. Nunca han perdido la fe en mí y han sabido hacer que saliera adelante en mis peores momentos. Son los mejores.